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24May
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24May
En el pasado cambio de sexenio, se llevó a cabo un despido masivo en la Dirección General de Regularización Territorial del Distrito Federal, como todos sabemos, los despidos en las Dependencias de Gobierno pasan cada cambio de sexenio debido a que cada Gobierno entrante, trae a su propio equipo de trabajo, esto tal vez no tendria mayor problema si a las personas que despiden les dieran la liquidación que les corresponde por los años trabajados.
Lo que paso en la DGRT fue que llegaron el nuevo Director General (Alfredo Raigoza Hernández) y su equipo con una actitud, algunos prepotentes otros a la defensiva, como si los empleados estuvieran en su contra, lo primeros dÃas el Director General apenas y fue visto, no salia de su oficiana, lo que con esas actitudes obviamente los empleados que de por si ya estaban preocupados por perder su trabajo, acresento esta preocupación; empezaro despiediedo a la gente de estructura (mandos superiores), lo cual era de esperarse, después a las personas cuyos puestos eran cercanos a ellos (como asistentes, etc.,), obviamente las plazas más altas, después comenzaron con tipo acoso hacia el personal, se acercaba un grupito de personas y se quedaban parados, observando a la gente y comentando entre ellos, lo que una vez más provoco la incertidumbre de la gente; depués por fin apareció el Director General a platicar con los empleados, diciendo que no se preocuparan que habrÃa despidos y que iban a llenar unas hojas dónde pondrian sus datos y las actividades que cada uno realizaba, para concerlos mejor y llevar a cabo una valoración, después de que todos llenaros esas hojas, procedieron a “revonvar” los gafetes de los empleados, para esto, primero comenzaron a recogerlos, depués empezaron a entregar los nuevos por áreas, solo que se dio la casualidad de que algunos no salieron, la gente al preguntar el porqué, se les dijo que si se les iba a entregar que solo habian tenido un problema con la impresión, cosa que tardo muchos dÃas.  Llego el momento de firmar contratos, pasó lo mismo llamaron por áres y otra casualida, no salieron unos cuantos, citaron otro dÃa a las personas cuyos contratos no salieron el dÃa que correspondia y que pasó, de nuevo no estaban listos, los volvieron a citar y los hicieron esperar hasta la 1 de la mañana para al fin firmar su contrato, casualidad que esas personas eran las que por su puesto estaban más cercanas a la de los mandos superiores (desde secretarias, asistentes, etc), ya una que hacian pasar a las personas a firmar su contrato (por un mes), se daban cuenta que traia una hoja anexa en la cual practicamente renuciaban a todo derecho, ya que deslindabas a la Dependecia de toda responsabilidad si te despedia, obviamente la mayoria lo firmó por miedo a perder su trabajo; que paso después que exacatamente el dÃa en que terminaba tu contrato, llamaron a la gente (exactamente a la hora de finalizar sus actividades 6:oo p.m.), para comunicarles que ya no les renovarian su contrato, sin más explicación.
Esto pasó con muchos a los que despidieron, algunos los depidieron antes otros depués, pero practicamente de la misma manera; es por eso que ahor esta Dependencia cuenta con tantas demandas laborales, mismas que se hubieran ahorrado si simplemente los empleados tuvieran las prestaciones que por Ley corresponde, si los hubieran liquidado, ni siquiera tendrian por que demandar, pero claro y con toda razón la mayoria lo hizó ya que hubo personas a las que despidieron que tenian más de 10 años trabajando ahÃ,  practicamente una vida, solo imaginen la preocupación de esas personas que sabiendo que tienen familia que sostener y debido tal vez a su edad, tal vez al no tener un tÃtulo profesional, se les dificultaria encontrar otro trabajo.
Entonces si al Gobierno del Distrito Federal le importara el bienestar de los ciudadanos, empezaria por su casa.
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24May
Las relaciones laborales entre el Gobierno del Distrito Federal y sus trabajadores se determi-Lnan por las condiciones reales en que se desarrolla el trabajo y se regulan mediante un reglamento de condiciones generales de trabajo, que implican una serie de derechos económicos, sociales y profesionales que garantizan el desarrollo de las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias.
En el contexto en el que se establecen las condiciones laborales y salariales del GDF prevalece la implementa-ción de una polÃtica de austeridad, asà como el alto con-tratismo de compañÃas particulares y la continuidad del proceso de privatización de los servicios públicos. Lo anterior ha significado para los trabajadores el desplazamiento o sustitución de la mano de obra y se convierte en un flagrante atentado a la materia de trabajo que tiene como consecuencia el despido o el reajuste de personal.
El caso de la SecretarÃa de Finanzas es emblemático, con el cobro de servicios e impuestos en supermercados. La entrada de un gobierno «austero» (perredista) se ha basado en la reducción presupuestal y en una serie de medidas como la supresión o reducción de programas de verdadero desarrollo estructural para favorecer otros de carácter asistencial con fines electorales. En el plano laboral, esta polÃtica ha tenido como consecuencia dos recortes de personal de base, con la aplicación de dos programas de retiro voluntario, ambos en el 2004, la reducción de los fondos revolventes, la disminución de los insumos de trabajo, la disminución de las horas extras y la falta de un programa para descongelar las plazas desde 1994. Además de todo esto, está pendiente un programa de basificación de los 35 mil eventuales y más de 100 mil trabajadores de honorarios con funciones de base.
El GDF, en cuanto a polÃtica laboral, muestra estar en contra de los trabajadores al no cumplir los laudos ganados (sólo en la SecretarÃa de Transportes y Vialidad hay 76 laudos pendientes), no permitir la libre sindicaliza-ción (Instituto de Mujeres del DF) ni la firma de Contratos Colectivos (Apoyo Vial, PolicÃa Bancaria e Industrial), no cumplir con su propia promesa de BASIFICAR a los trabajadores (Bando 11), contratar de manera irregular a empresas extranjeras para la concesión de los servicios y el empeoramiento de los riesgos laborales (Sistema de Aguas de la Ciudad de México), la simulación de contratación a miles de trabajadores de honorarios y honorarios asimilados a salarios para no darles prestaciones sociales mÃnimas como el servicio medico (Centros de Transferencia Modal, Instituto de Vivienda del DF, Delegaciones y SecretarÃas de Gobierno), permitir la sobre explotación de los trabajadores en las empresas privadas que prestan los servicios de limpieza (y otros) en las diferentes dependencias de Gobierno e impulsar la privatización del agua potable, drenaje y alcantarillado.
Otra forma de represión es la de los trabajadores académicos, agrupados en el Sindicato por la Unidad de los Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior, a quienes les impedÃan la realización del recuento para el reconocimiento de la titularidad del Contrato Colectivo hasta que, con la resistencia, lo lograron el 3 de febrero; igual pasa a las Educadoras en Salud Familiar, se les obliga a la afiliación al Sindicato Único del GDF, con todo lo que implica. La tardanza en la reinstalación de los trabajadores despedidos por batallar en defensa de sus derechos, como el caso de los compañeros de la Dirección General de Regularización Territorial, después de 6 años de vericuetos legales, es muestra del terrorismo laboral que prevalece.
Hay que afrontarlo, resistir y vencer.



