La delegación Azcapotzalco, es una de las demarcaciones mas antiguas de la Ciudad de México. A través de sus años y entre sus calles se encuentran miles de historias urbanas fascinantes.
Quién mejor para contar estas historias, pasadas y actuales, que los vecinos de esta delegación.
Envia y comparte tus historias urbanas












April 5th, 2010 at 4:36 pm
Tiene razón la sra. ma. elena, las tradiciones se están perdiendo, yo no soy de esa época soy de los 70s, pero en mi colonia que es la Reynosa se organizaban las posadas en la Iglesia del Sagrado Corazón, en ese entonces el padre Diego, era quién organizaba, y era padrisimo, nos juntabamos mucha gente, más niños que adultos, porque era una ilusión tremenda el estar ahí, pero ahora, no lo puedes hacer, por tantan inseguridad, no lo puedes hacer en tu casa, pensando que cuando habras la puerta para que entre la gente, ve tu a saber a quien estas metiendo, para romper la piñata o para darles un ponche. Es por eso que solo hacemos las posadas para nuestra familia y amigos, y no podemos compartirlo con nuestros vecinos de la colonia.
February 25th, 2009 at 3:30 pm
CUITLÁHUAC
10° y penúltimo rey de México. Fue hijo de Axayacatl y hermano y sucesor de Motecuhzoma II o Xocoyotzin. (1476-1520).
Dio relevantes muestras de su valor y sus prendas militares en las guerras hechas por Motecuhzoma en las provincias de Atlixco v Tehuantepec, y al llegar los españoles a México ocupaba el gobierno de Itztapalapan como príncipe soberano.
Se opuso siempre a que se dejara entrar a Cortés en la ciudad opinando que en dado caso sería más fácil combatirle a campo raso; pero prevaleciendo en el ánimo del entonces monarca otras opiniones, ordena a Cuitláhuac que recibiese a los españoles y así lo efectuó, en la magnífica residencia que construía en Ixtapalapa. Cuando Cortés hizo prisionero a Moctezuma, detuvo también a muchos señores mexicanos, entre los cuales, figuró Cuitláhuac; pero este fue puesto en libertad el 25 de junio de 1520 para que aplacara a los mexicanos y lograse que los españoles recibiesen abastecimientos de boca.
Una vez en libertad, Cuitláhuac se puso al frente de la sublevación y se distinguió mucho como Tlacochcálcatl del ejercito mexica. Prosiguió con tanto denuedo la guerra contra los españoles que antes de una semana les obligó a abandonar la capital del reino, en medio de los horrores y la carnicería que la historia recuerda con el título de la “Noche Triste”.
Libre México de los dominadores, Cuitláhuac fue proclamado rey, y desplegó infatigable actividad en armar un ejercito capaz de proseguir la campaña de expulsión de los conquistadores; fue muy breve su reinado pues el historiador que más tiempo le da, lo fija en 5 meses, y cuando Cuitláhuac se ocupaba en reparar los templos y casas destruidos, en hacerse de aliados entre las demás provincias del imperio y en conseguir la unión de los tlaxcaltecas, empeño que le frustro el viejo Mexicatzín, murió a principios de diciembre de 1520, en la flor de la edad, victima de la viruela que fue traída a México por un negro que formaba parte de la expedición de Narváez.
February 24th, 2009 at 6:06 pm
ENTREN SANTOS PEREGRINOS
Corría el año de 1950, nos preparábamos para celebrar las posadas, en esa época eran muy bonitas. Convocaba el padre Cantú, varias señoras y jóvenes se ofrecían para diversas actividades. Primero se rezaba el rosario y después el jolgorio.
Los peregrinos se elegían entre los niños más aplicados y bien portados de la doctrina. Las mamás los vestían de acuerdo a los personajes: la Virgen María con túnica blanca y manto azul. San José con túnica verde, manto amarillo y barbas de color castaño. Los pastores llevaban calzón y camisa de manta, jorongo y sombrero de palma. El ángel túnica blanca con galones dorados y sus alas de albas plumas extendidas como queriendo volar. El ángel representaba un papel muy importante pues era el que acompañaba a los santos peregrinos. Para darle mayor ambientación conseguíamos un burrito para que la virgen hiciera el recorrido montada en el manso animal.
Partíamos de las puertas del templo del Sagrado Corazón de Jesús situado en la calle de Grecia (colonia San Álvaro), dábamos vuelta a la manzana, durante el trayecto se entonaban alabanzas a la Virgen, cada feligrés llevaba una velita (hasta los infantes), a lo lejos se veía una columna de luz que avanzaba lentamente, hermoso, era hermoso. Cuando llegábamos a la entrada de la iglesia, encontrábamos cerrada la puerta principal y entonces entonábamos las estrofas para pedir posada. Unos cantaban afuera y otros contestaban desde el interior. Al finalizar los cantos se abría la puerta, entraban los santos peregrinos, los acompañantes y todos entonábamos con singular ímpetu:
Entren santos peregrinos, peregrinos,
reciban este rincón,
aunque es pobre la morada, la morada
la ofrezco de corazón.
Por último rompíamos la piñata, las catequistas nos explicaban que la piñata en forma de estrella con siete picos tenía su significado: los siete picos representaban los siete pecados capitales, al apalear la piñata tratábamos de aniquilar el mal, limpiar nuestras almas y quedar libres de todo pecado.
No quiero oro, ni quiero plata
yo lo que quiero es romper la piñata.
Dale, dale, dale no pierdas el tino
porque si lo pierdes, pierdes el camino.
ya le diste uno, ya le diste dos
ya le diste tres y tu tiempo se acabó.
Por fin se rompe la panza de la piñata, los dulces, la fruta y el confeti caen sobre todos los participantes. ¡Qué algarabía! Los muchachos grandes ganan más y los chiquitos lloran porque sólo lograron atrapar un dulce. La derrama de frutas y golosinas representa las gracias y bienes que Dios otorga a los hombres.
Nueve días de alegría. En muchas casas de los diferentes barrios se realizaban este tipo de posadas, la gente con más posibilidades organizaba los festejos y permitía que todos los niños del barrio o de la calle pasaran a los patios y jardines para romper las piñatas, después se repartían los aguinaldos en unas preciosas canastitas adornadas con papel de china y que contenían: colación, caramelos y mazapanes.
También se ofrecía “ponche” (bebida preparada con: azúcar, agua, flor de jamaica y diversas frutas de temporada. Todos los ingredientes hervidos en una gran olla). Niños y adultos tomaban con deleite el “ponche” oloroso, de exquisito sabor y sobre todo calientito, ideal para amortiguar el frío.
Lástima que ahora ya no podamos festejar a los niños por medio de estas hermosas fiestas, pues la inseguridad nos hace desconfiar hasta de nuestra sombra. Estas tradiciones se van perdiendo y sólo quedará el recuerdo.
MARÍA ELENA SOLÓRZANO
Cronista de Azcapotzalco
solmalena@hotmail.com